jueves, 9 de septiembre de 2010

Fallece Enrique Agramonte

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4714_95542860982_655320982_2425229_7157425_nEnrique Agramonte Robles 

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Fallece Enrique Agramonte

El querido caricaturista, pintor y poeta se distinguió por su polifacética obra gráfica

Por El Nuevo Día

http://www.elnuevodia.com/falleceenriqueagramonte-765546.html

 

23 Agosto 2010, 7:10 p.m.

Luego de una intensa lucha contra el cáncer, se informó que el pasado viernes falleció el artista Enrique Agramonte, quien laborase durante décadas con El Nuevo Día.


Natural de  la provincia cubana de Camagüey, Agramonte residió en Puerto Rico buena parte de su vida.  Estudió arte en la Escuela Nacional de Diseño de La Habana y ejerció  la pedagogía en la Universidad del Sagrado Corazón y en la American University, aquí en la Isla. En 1992 publicó el libro Solución y Caricaturas de Agramonte y, en 1999, el libro para niños La Ciudad Sorpresa. Uno de sus proyectos más recientes fue la creación de la  revista en Internet The Big Times News.

Entre 1970 y 1980 Agramonte fue artista de la revista cubana Bohemia y  se desempeñó como artista independiente para diversos diarios, revistas, compañías y agencias de publicidad.


Entre sus premios figuran el de la revista polaca To Be or Not Be, en 1973; el de la exposición colectiva Per la Libertá, en Génova, Italia, en 1980; el de la portada de la publicación belga De mens wil lanchen, en 1982; el de la sexta edición de la Sociedad de Diseño de Diarios, en Nueva York y otro similar en Texas, en 1987.

En entrevistas pasadas Agramonte aseguraba que  la musa detrás de sus  obras fue la inquietud de definir y atrapar en la tela y el papel la sensualidad de la atmósfera caribeña. “El Caribe es sensualidad, voluptuosidad, ritmo, movimiento”, comentó entonces sobre uno de sus trabajos en los que describió su entorno. “Es la generosidad de su flora y de sus mujeres. Todos estos son valores boricuas que hay que atesorar y que son una inagotable fuente de inspiración para mí”, comentaba en el marco de su exhibición de pintura.

Al cierre de esta nota no se obtuvieron detalles de su fallecimiento, ni de los actos fúnebres pero se espera comunicación con su familia para estos fines.   

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OTRO AMIGO que se va.

Habría cumplido años ayer, 8 de septiembre. 62 años.

No tuve valor para llamarle. Lo hablé con Adriana Stein, poeta que también participó mucho en su revista The Big Times News, quien me aconsejó hacerlo, porque después me pesaría… No sé, es posible que ya la muerte me importe más, o me importe menos que unos años atrás. Pero sí me da mucha rabia, mucha ira, mucha impotencia cuando se me muere un amigo. De forma natural, inconsciente, uno está más preparado para la muerte de alguien mayor, aunque la desaparición de esa persona sea infinitamente más significativa, que para la muerte de un contemporáneo. Y mucho más, cuando existe un tiempo de enfermedad que antecede a ese final y va consumiendo el cuerpo y la esencia de esa persona. Es como una burla de la vida.

Enrique y yo fuimos compañeros de Los Maristas durante los segundos cinco años de nuestra vida escolar. Cuando se fue a hacer el servicio militar no volvió más a Camagüey. Vivía en una de las casonas de los Altos del Casino, por donde estaba la fábrica de La Vaquita. Por el lado paterno, provenía de Enrique Agramonte y Loynáz del Castillo, uno de los máximos patriotas camagüeyanos de la Guerra de los 10 Años; y por el lado materno, descendía de Benito Juárez y Robles.

Cuando recuperamos nuestra amistad, yo le fastidiaba diciéndole que no recordaba bien si él pertenecía a la pandilla de los Sabatés, que eran unos pijos gamberros que aterrorizaban a los pijos más moderados, y él creía que se lo decía en serio y hasta llegó a ofenderse.

Infatigable donjuan, cuando estuvo en Madrid quería ligar –más bien, enamorar, en el sentido más galante y caballeroso del verbo— a todas mis amigas. Recuerdo que por aquellos días estaba yo enfrascado en ayudar a Mette-Louise en su tesis de doctorado y ella tuvo que pararlo diciéndole “sí, sí, sí, pero yo estoy casada y además enamorada de mi marido.” Venía en no sé qué viaje con unos ejecutivos que lo llevaban de putas, y él nunca había ido de putas, así que verdaderamente sufría con todo aquello. Hasta que conoció a una brasileña de la que se enamoró perdidamente, y yo creo que casi puso en peligro la vida de la chica, que estaba metida en un puticlub de la periferia, y él la llamaba, incluso cuando se marchó de vuelta a Puerto Rico, y luego me mandaba dinero para que yo se lo llevara a la muchacha y la pobre no sabía qué hacer y me citaba en un bar del pueblo de Barajas y me decía dile que pare, que es muy bueno, pero que pare, me va a traer problemas, y yo por los páramos de los arrabales citadinos…  Pero en ese viaje suyo aquí nos divertimos horrores y a mí me trataba como a una fregona insultándome y vilipendiándome en plan jodedera.

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THE BIG TIMES fue una revista verdaderamente magnífica, con un esmerado y alto nivel poético y de diseño, que mantenía al mismo tiempo una sencillez, y modestia e independencia ejemplares. Muchas veces me pedía colaboración en la selección de los textos, y en la creación de los suyos propios.  El proyecto de llevarla al papel quedó en eso: en grandes tiempos.

Salió de Cuba en el 81 o en el 83, no recuerdo bien. Después me mandó dos de las viñetas de “Él y Ella” que hacía para la revista Bohemia, que se habían salvado del naufragio.

Era un tío muy guapo, un hombre bellísimo. ¡Y joder, que me da mucha rabia cuando la vida juega así con la belleza!

© 2010 David Lago González

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, Dios. Hace un momento estaba enviando mi articulo y vi su nombre y dije, No, no lo voy a molestar con lecturas.

Cuanto lo siento!!!

Dios lo tenga ya con él. Hizo mucho por la cultura cubana y tenemos que agradecerle su trabajo y dedicación, así como su arte.

Gracias y bendiciones,

Belkis

Belkis Cuza-Malé dijo...

Qué triste!!! Agramonte tenía todavía tanto que dar!!! Y mira qué tarde lo supimos. Hablé con él creo que hace casi dos meses, él solía llamarme con cierta frequencia los sábados. Por esas cosas absurdas del destino, mi teléfono se quedó sin libro de direcciones y cuando logramos rescatar las de la letra A, él era el primero. Le encargué a mi nieta Paula que me pasara esos teléfonos al nuevo, pero como digo, cosas del destino, lo copió mal y cuando llamé hace un mes para saber de Agramonte, me dijo una voz desde Miami que estaba equivocada.
Ha estado presente siempre aquí, porque no borré su nombre.
La vez que hablé con él era ya una voz del más allá. Y él lo sabía.
Dios mío, pido que lo tengas ahora junto a ti!
Un beso, David, y muchas gracias por avisarnos.

Nota: quiero poner lo que has escrito como su obituario en el próximo LLM. Si me lo permites. Gracias.

Antonia J. Corrales dijo...

Gran entrada, David. Cercana, con detalles pequeños pero maravillosos que yo personalmente te agradezco me hayas dado a conocer. Estoy segura que Enrique sonreiría al leerlos, al recordar.
Comenté con él muchas veces su perfilado y sutil estilo para el diseño gráfico, para los colores.
Era un donjuan maravilloso, una gran persona. Tozudo como él sólo luchó hasta el final incluso con el dictamen que le habían dado años atrás y resistió con uñas y dientes, como lo hacen los vividores, los grandes luchadores, los amantes de la vida. Una vida que él quería exprimir hasta la última gota.
Le echaré en falta durante mucho tiempo.

Zoé Valdés dijo...

Un gran caballero, un poeta de gran intensidad vital, que en paz descanse. Muy triste.

adriana stein dijo...

Querido David: Tus palabras me han recordado una canción de Brel: "Je veux qu'on rie/Je veux qu'on danse/Je veux qu'on s'amuse comme des fous/Je veux qu'on rie/Je veux qu'on danse/Quand c'est qu'on me mettra dans le trou" (Quiero que rían/Quiero que bailen/Y que se diviertan como locos/Quiero que rían/Quiero que bailen/cuando me echen al hoyo".
Me has hecho reír con tus recuerdos, y estoy segura de que en algún lugar Enrique se ríe con nosotros. Estoy segura de que él quería que lo recordemos como tú lo recuerdas: en el esplendor de su belleza de macho seductor, en su amor por la vida y en la generosidad de su amistad.

Adriana Serlik dijo...

No puedo imaginar que no estará en los próximos meses Enrique enviando mails.
No recuerdo cuándo nos conocimos, quizá porque desde el primer momento lo sentí un gran amigo. Publicó mis poemas y relatos en The Big Times y fue jurado de mis certámenes "La lectora impaciente".
Lo sentí hace años terriblemente preocupado por su salud y con Antonia intentamos levantar su ánimo, me contó qué le habían diagnosticado y le pedí que no bajara su actitud positiva, ya que era fundamental para prolongar su vida.
Era un gran artista, poeta y excelente diseñador gráfico.
Siento una gran tristeza.
Adriana Serlik
La lectora impaciente

Anónimo dijo...

ERA UN HOMBRE JOVEN AÙN.... QUEPD

Antonio Desquirón