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domingo, 14 de noviembre de 2010

ROGER SALAS - Ysrael A. Seynuk, ingeniero y arquitecto cubano (OBITUARIO)

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OBITUARIO

Ysrael A. Seynuk, ingeniero y arquitecto cubano

Diseñó rascacielos de Nueva York y colaboró con Foster

ROGER SALAS 14/11/2010

http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Ysrael/Seynuk/ingeniero/arquitecto/cubano/elpepinec/20101114elpepinec_2/Tes

Ysrael300hEl ingeniero y arquitecto cubano de origen judío Israel Seinuk murió en Nueva York el pasado 14 de septiembre, pero su muerte no ha trascendido hasta la pasada semana. Nació en La Habana el 21 de diciembre de 1931, y su primer trabajo estuvo ligado a la constructora española Focsa.

Tras graduarse en 1954 en ingeniería en la Universidad de La Habana, su primer encargo importante fue participar en el equipo que construyó el edificio Focsa en el barrio de El Vedado, en La Habana, junto al ingeniero Luis Sáenz y al arquitecto Gómez Sampera. El Focsa, inaugurado en 1956, tiene 121 metros de altura y 33 pisos y en su tiempo fue un hallazgo no solo por su novedoso alzado de hormigón vertical, sino por su concepto, pues albergaba más de 350 apartamentos, aparcamiento para 500 coches, estudios de radio y televisión, teatros, centro comercial, restaurantes y otros servicios.

Tras la llegada de Castro al poder, en 1960 Ysrael Seinuk emigró a Estados Unidos con solo 20 dólares en el bolsillo y su inseparable regleta de cálculo, como él mismo gustaba de rememorar. Con los años y su demostrada valía, llegaría a ser profesor universitario y a colaborar con los arquitectos de rascacielos más importantes del mundo, entre ellos Philip Johnson y Norman Foster.

Entre las edificaciones altas que lideró constructivamente están el llamado Lápiz Labial (Johnson), el Centro Time Warner, el Trump World Tower y la Torre Hearst (Foster, actualmente en construcción). Entre sus obras más alabadas están el edificio de 4 Times Square y el Museum of the Jewish Heritage. Remodeló la Estación Central de Nueva York y dirigió el levantamiento de la torre 0-14 de Dubai, otra obra singular y compleja.

Considerado una autoridad mundial en la tecnología de los edificios de altura y en el tratamiento del acero y el hormigón, en muchos aspectos profesionales fue un visionario. Desde 1977 tenía su propia compañía y en 2005 la revista Time le consideró uno de los 25 hispanos más influyentes de EE UU, además del único invitado por Reino Unido a participar en la elaboración de los estándares para el diseño de rascacielos en la UE tras el 11 de septiembre. Una de sus últimas obras es la nueva Ópera de Miami.

Seinuk nunca olvidó sus orígenes y ayudó a multitud de cubanos que se enfrentaban al exilio. En una entrevista de 2005 dijo: "Asumiendo que las cosas volvieran a un ritmo normal, democrático, yo iría a Cuba aunque fuera a construir una chocita".

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jueves, 9 de septiembre de 2010

Fallece Enrique Agramonte

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4714_95542860982_655320982_2425229_7157425_nEnrique Agramonte Robles 

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Fallece Enrique Agramonte

El querido caricaturista, pintor y poeta se distinguió por su polifacética obra gráfica

Por El Nuevo Día

http://www.elnuevodia.com/falleceenriqueagramonte-765546.html

 

23 Agosto 2010, 7:10 p.m.

Luego de una intensa lucha contra el cáncer, se informó que el pasado viernes falleció el artista Enrique Agramonte, quien laborase durante décadas con El Nuevo Día.


Natural de  la provincia cubana de Camagüey, Agramonte residió en Puerto Rico buena parte de su vida.  Estudió arte en la Escuela Nacional de Diseño de La Habana y ejerció  la pedagogía en la Universidad del Sagrado Corazón y en la American University, aquí en la Isla. En 1992 publicó el libro Solución y Caricaturas de Agramonte y, en 1999, el libro para niños La Ciudad Sorpresa. Uno de sus proyectos más recientes fue la creación de la  revista en Internet The Big Times News.

Entre 1970 y 1980 Agramonte fue artista de la revista cubana Bohemia y  se desempeñó como artista independiente para diversos diarios, revistas, compañías y agencias de publicidad.


Entre sus premios figuran el de la revista polaca To Be or Not Be, en 1973; el de la exposición colectiva Per la Libertá, en Génova, Italia, en 1980; el de la portada de la publicación belga De mens wil lanchen, en 1982; el de la sexta edición de la Sociedad de Diseño de Diarios, en Nueva York y otro similar en Texas, en 1987.

En entrevistas pasadas Agramonte aseguraba que  la musa detrás de sus  obras fue la inquietud de definir y atrapar en la tela y el papel la sensualidad de la atmósfera caribeña. “El Caribe es sensualidad, voluptuosidad, ritmo, movimiento”, comentó entonces sobre uno de sus trabajos en los que describió su entorno. “Es la generosidad de su flora y de sus mujeres. Todos estos son valores boricuas que hay que atesorar y que son una inagotable fuente de inspiración para mí”, comentaba en el marco de su exhibición de pintura.

Al cierre de esta nota no se obtuvieron detalles de su fallecimiento, ni de los actos fúnebres pero se espera comunicación con su familia para estos fines.   

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OTRO AMIGO que se va.

Habría cumplido años ayer, 8 de septiembre. 62 años.

No tuve valor para llamarle. Lo hablé con Adriana Stein, poeta que también participó mucho en su revista The Big Times News, quien me aconsejó hacerlo, porque después me pesaría… No sé, es posible que ya la muerte me importe más, o me importe menos que unos años atrás. Pero sí me da mucha rabia, mucha ira, mucha impotencia cuando se me muere un amigo. De forma natural, inconsciente, uno está más preparado para la muerte de alguien mayor, aunque la desaparición de esa persona sea infinitamente más significativa, que para la muerte de un contemporáneo. Y mucho más, cuando existe un tiempo de enfermedad que antecede a ese final y va consumiendo el cuerpo y la esencia de esa persona. Es como una burla de la vida.

Enrique y yo fuimos compañeros de Los Maristas durante los segundos cinco años de nuestra vida escolar. Cuando se fue a hacer el servicio militar no volvió más a Camagüey. Vivía en una de las casonas de los Altos del Casino, por donde estaba la fábrica de La Vaquita. Por el lado paterno, provenía de Enrique Agramonte y Loynáz del Castillo, uno de los máximos patriotas camagüeyanos de la Guerra de los 10 Años; y por el lado materno, descendía de Benito Juárez y Robles.

Cuando recuperamos nuestra amistad, yo le fastidiaba diciéndole que no recordaba bien si él pertenecía a la pandilla de los Sabatés, que eran unos pijos gamberros que aterrorizaban a los pijos más moderados, y él creía que se lo decía en serio y hasta llegó a ofenderse.

Infatigable donjuan, cuando estuvo en Madrid quería ligar –más bien, enamorar, en el sentido más galante y caballeroso del verbo— a todas mis amigas. Recuerdo que por aquellos días estaba yo enfrascado en ayudar a Mette-Louise en su tesis de doctorado y ella tuvo que pararlo diciéndole “sí, sí, sí, pero yo estoy casada y además enamorada de mi marido.” Venía en no sé qué viaje con unos ejecutivos que lo llevaban de putas, y él nunca había ido de putas, así que verdaderamente sufría con todo aquello. Hasta que conoció a una brasileña de la que se enamoró perdidamente, y yo creo que casi puso en peligro la vida de la chica, que estaba metida en un puticlub de la periferia, y él la llamaba, incluso cuando se marchó de vuelta a Puerto Rico, y luego me mandaba dinero para que yo se lo llevara a la muchacha y la pobre no sabía qué hacer y me citaba en un bar del pueblo de Barajas y me decía dile que pare, que es muy bueno, pero que pare, me va a traer problemas, y yo por los páramos de los arrabales citadinos…  Pero en ese viaje suyo aquí nos divertimos horrores y a mí me trataba como a una fregona insultándome y vilipendiándome en plan jodedera.

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THE BIG TIMES fue una revista verdaderamente magnífica, con un esmerado y alto nivel poético y de diseño, que mantenía al mismo tiempo una sencillez, y modestia e independencia ejemplares. Muchas veces me pedía colaboración en la selección de los textos, y en la creación de los suyos propios.  El proyecto de llevarla al papel quedó en eso: en grandes tiempos.

Salió de Cuba en el 81 o en el 83, no recuerdo bien. Después me mandó dos de las viñetas de “Él y Ella” que hacía para la revista Bohemia, que se habían salvado del naufragio.

Era un tío muy guapo, un hombre bellísimo. ¡Y joder, que me da mucha rabia cuando la vida juega así con la belleza!

© 2010 David Lago González

lunes, 26 de julio de 2010

Carlos, se fue otro de nuestros héroes

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Carlos, se fue otro de los nuestros.  ¡Cuánto me alegro de que nuestros héroes fueran siempre lo peor de cualquier sociedad!

Tu amigo, David

petequaife_kinks03 Pete Quaife, the Kinks’ basist

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OBITUARIO

Pete Quaife, primer bajista de los Kinks

(Su mediación permitió triunfar al grupo pese a las disputas internas)

MIGUEL CALZADA 26/07/2010

 

Norte de Londres, 1961. Tres adolescentes echan a suertes a quién le tocará colgarse al hombro el bajo eléctrico y renunciar al protagonismo. Van al mismo instituto, adoran a Buddy Holly y quieren ser guitarristas. En unos años el trío se llamará The Kinks y revolucionará la música británica con un riff inolvidable, el de You really got me. Aquella tarde la fortuna no estuvo del lado de Pete Quaife, bajista de los Kinks en sus años más gloriosos, fallecido el 23 de junio, a los 66 años, en Copenhague (Dinamarca).

"De puertas afuera mostrábamos una fachada amable. Por dentro era un campeonato de lucha libre". Así explicaba Quaife, nacido en 1943 en Tavistock, sur de Inglaterra, el ambiente dentro del grupo durante una década salvaje de giras interminables y habitaciones de hotel destrozadas por la furia alcohólica. Sus compañeros de viaje fueron los hermanos Davis: Ray, vocalista ególatra que quería controlarlo todo, y Dave, virtuoso de la guitarra. Los tres se ganaron a pulso una plaza en la llamada british invasion, los grupos británicos que conquistaron América en los años sesenta con sus estribillos.

thekinks, 1960s

The Kinks, 1960’s

Genuino rhythm and blues con pinceladas folk. Nostálgicas atmósferas pop que ocultaban la destrucción que se desataba cuando se enfadaban. Mesas rajadas, colchones incendiados, televisiones volando desde el balcón. En Europa les prohibieron tocar en multitud de sitios, y no pudieron girar por EE UU debido a una demanda de la Federación de Músicos que tardó años en resolverse. Su ambición de ocupar el segundo escalón del podio musical por detrás de los Beatles se fue al garete al quedar vedados del mercado norteamericano.

En medio de la discordia, a Quaife se le conocía como El Embajador por mediar entre los dos hermanos. Sus líneas de bajo transportaban a los Kinks y les ayudaban a mantener el equilibrio. Contribuyó de manera decisiva en el disco The Kinks are the Village Green Preservation Society (1968), y sin él no habrían sido posibles ni Face to face (1966) ni Something else (1967). Dejó la banda cuando se perdió el espíritu, cuando la música quedó a un lado y solo se reunían "para repartir los cheques". Era 1969 y terminaba la época dorada de los Kinks, sumidos en una larga decadencia hasta su disolución y posteriores revivals, que aún hoy continúan, con los Davis tan enemistados como siempre.

Quaife se recicló: dejó el rock y se hizo artista gráfico. En sus últimos años vivía en Dinamarca y tocaba el bajo en el coro de la iglesia. Se ha marchado entre rumores de una reunificación de los Kinks que nunca llegó. Para ilustrar la imposible convivencia del grupo, narraba lo sucedido un día de 1965, cuando los tres ex compañeros de pupitre compartían limusina de camino a un concierto. Viajaban en silencio y él se sentaba en el medio. Entonces, cometió un imperdonable desliz: silbó un estribillo de los Beatles. Sin mediar palabra, los hermanos empezaron a atizarse puñetazos. Quaife, como siempre, encajó los golpes.

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sábado, 17 de abril de 2010

ROGER SALAS sobre Carlos Franqui a propósito del reciente fallecimiento de este último

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Character, 1978.  Drawing in wax pastels, signed in ballpoint by Pilar (wife of the artist) and Joan Miro. Gift of the artist to Carlos Franqui, cuban poet and friend of the artist, for the wishes of new year 1978.

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OBITUARIO

Muere Carlos Franqui,

escritor, poeta y crítico de arte cubano

ROGER SALAS 16/04/2010

http://www.elpais.com/articulo/cultura/Muere/Carlos/Franqui/escritor/poeta/critico/arte/cubano/elpepucul/20100416elpepucul_11/Tes

 

El escritor y periodista cubano Carlos Franqui ha muerto hoy en Puerto Rico a los 89 años. Había nacido en 1921 en una zona rural del centro de la isla y dentro de una familia campesina de pocos recursos; era el intelectual disidente más importante que aún vivía y que estuvo ligado a la cúpula fundacional del movimiento revolucionario que llevó a Fidel Castro al poder en 1959. Para muchos observadores, Franqui siempre fue el más incómodo de los críticos de Castro, siendo como era un conocedor profundo de la personalidad del dictador, su entorno y sus reacciones.

Siendo muy joven, Carlos Franqui logró una beca especial cuando estudiaba en una escuela rural pública que le llevó a La Habana y a unirse a una célula de luchadores sociales izquierdistas, y ya a los 20 años hacía tareas de organización entre los campesinos para el Partido Socialista Popular (PSP), en el que militó brevemente hasta que lo abandonó en 1946 por discrepancias con los dirigentes históricos de entonces, entre los que estaban el líder obrero Blas Roca y Carlos Rafael Rodríguez.

Franqui no volvió a la militancia expresamente, pero se mantuvo en la lucha clandestina a la vez que se implicaba con grupos literarios y artísticos de la capital. En esos tiempos conoció a Guillermo Cabrera Infante, con el que entabló una sólida y duradera amistad; también se relacionó con el pintor Wilfredo Lam, que luego le introduciría en los círculos artísticos europeos y especialmente en París.

En 1951 fundó junto al compositor Harold Gramatges la sociedad cultural Nuestro Tiempo, ligada al PSP. Detenido, torturado y perseguido por la represiva policía de Batista, partió al exilio y huyó a México, desde donde pasó a Tampa y luego a Miami. Su regreso clandestino a Cuba fue directamente para integrarse en la guerrilla de Sierra Maestra. Fue Franqui, y nunca Fidel se lo perdonó, el que descubrió el pastel del camelo que el comandante en jefe había preparado al periodista norteamericano Herbert L. Matthews haciendo desfilar ante el repetidamente a los mismos barbudos para fardar de tropa numerosa.

Desmontó mitos

Carlos Franqui fue una figura importante en el dibujo mediático de la revolución desde antes del triunfo de 1959, un imaginario que caló hondo en las izquierdas de todo el orbe. En cierto sentido, también fue el responsable de algunos mitos que luego, ya en la disidencia, analizó y desmontó en sus propios libros.

Su abundante literatura abarcó la poesía, la crítica de arte, los relatos y unas jugosas memorias: Cuba, la revolución, mito o realidad (Península, 2006) que tenía un irónico subtítulo: Memorias de un fantasma socialista, donde pormenorizaba, entre otras, sus agrias polémicas con el Che Guevara, a quien desmitificaba con contundencia.

Para los intelectuales y artistas cubanos de varias generaciones Franqui era un mito, pues fue el hombre que hizo posible y llevó a Cuba el Salón de Mayo de París en 1967. En el Pabellón Cuba de la calle 23 se expuso una explosiva y potente colección de arte moderno que contravenía las ya muy fuertes directrices estalinistas que hablaban de arte revolucionario y comprometido, algo que a lo que Franqui se oponía férreamente. El Salón de Mayo llevó a Cuba obras de Picasso, Max Ernst, Ricardo Matta, Monory, Masson, Calder y otros muchos artistas señeros del siglo XX, y allí había también expuesta una importante muestra de arte cubano, con Camacho, Fernando Luis y Lam, entre otros. El revulsivo fue histórico y la polémica estaba servida. La plástica cubana nunca volvió a ser la misma y el Salón de Mayo marcó al arte cubano contemporáneo.

Exilio

Franqui se había instalado en Europa después de abandonar la dirección de diarioRevolución en 1963, publicación que ya había dirigido en la clandestinidad antes de 1959 a la vez que la emisora Radio Rebelde. En el diario Revolución fundó, junto a Guillermo Cabrera Infante, el suplemento cultural Lunes de Revolución. Tras el Salón de Mayo, salió de Cuba definitivamente y se instaló en Italia. Su producción literaria incluye títulos como El libro de los Doce y Diario de la Revolución Cubana, que tardaron en editarse en la isla y alrededor de los cuales Franqui reconocía que nunca gustaron demasiado a Castro. Su ruptura con la Cuba oficialista se hizo patente y definitiva cuando firmó una carta en rechazo de la invasión soviética de Checoslovaquia.

Ya en el exilio, sus libros de arte se convirtieron en codiciadas piezas de coleccionista, al hacer colaboraciones con artistas como Antoni Tapiès, Alexander Calder y Joan Miró, entre otros. Pero Franqui no tuvo un exilio fácil, ni dorado, ni tranquilo. Si bien el castrismo lo calificó de traidor y de hecho le persiguió en el extranjero con el sanbenito de agente de la CIA, parte del exilio nunca le aceptó y le recordaban frecuentemente su papel activo el los albores de la revolución castrista.

Ya en 1991, con una salud delicada, se trasladó de Europa a Puerto Rico, donde se mantenía activo escribiendo. Viajó varias veces a España a denunciar la represión en la isla y a presentar sus libros. Entre sus otros volúmenes está el que dedicó al comandante Camilo Cienfuegos (Seix Barral, 2001), y donde sostenía la tesis de que había sido mandado asesinar por el propio Fidel Castro. Intuitivo, pasional, con un fondo lírico que afloraba en todos sus escritos, Franqui fue un eterno inconforme y una figura imprescindible de la cultura cubana del siglo XX.

© Roger Salas

© El País

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Otro más de esa época que se muere sin explicarme lo de la extorsión a modo de “pago revolucionario” (igual que ETA o cualquier otro grupo político mafioso) que mi padre tenía que pagar durante la segunda mitad de los años 50.  Sus señorías siempre se resisten, ni siquiera a mencionar de pasado que esto alguna vez hubiera existido.

David Lago

martes, 28 de julio de 2009

OBITUARIO Roberto Fandiño, cineasta y escenógrafo cubano

Roberto Fandiño, cineasta y escenógrafo cubano

ROGER SALAS

El cineasta, director de teatro, escenógrafo y montador de cine Roberto Fandiño Rego murió el pasado domingo 26 en Miami tras una larga enfermedad. Había vivido gran parte de su exilio en Madrid y era ciudadano español desde 1979. Contaba 79 años y era una de las figuras más importantes del exilio en el terreno de la cultura, con una impecable trayectoria tanto en lo relativo a su trabajo profesional como en su actividad política en la lucha por obtener mejoras en cuanto a las libertades en Cuba.

Roberto Fandiño había nacido el 28 de septiembre de 1929 en la ciudad de Matanzas, trasladándose muy joven a La Habana, donde estudió dibujo y se inició enseguida en la escenografía teatral, labor que desempeñó con varios grupos habaneros y en el Ballet Alicia Alonso en una época en que el conjunto de danza se interesaban por la música y el arte contemporáneos. Sus trabajos teatrales enseguida tuvieron repercusión y buena acogida de la crítica, estrenando piezas como “Árbol 13” de André Gide (1953); “Ha llegado el momento”, de Javier Villaurrutia (1954) y “Antígona” de Jean Anouith (1955). Desde 1954 a 1965 Fandiño fue profesor de Historia del Arte y otras materias en la Academia de Arte Dramático de La Habana (Adad), fragua del teatro moderno cubano. En 1960 se integra en la plantilla de nuevos realizadores cinematográficos del Icaic (Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográficos) comenzando por documentales modestos como “Gente de Moscú” (1963), de los que pasa a su primer largometraje, “El bautizo” (1966), una comedia de género que enfrentaba a una familia católica con otra agnóstica. Antes había hecho el corto de ficción “Alfredo en la playa” (1963). Ya el documental “Gente de Moscú” le valió un RobertoFandiño_ElBautizo3433primer aviso de censura por parte de las autoridades cubanas. El largometraje “El bautizo” fue enterrado tras su estreno y nunca más ha sido exhibido comercialmente, exceptuando una efímera celebración en 1999.

Es en 1966 cuando le nominan para una beca que le llevaría un año más tarde a Roma a estudiar estética en la Universidad La Sapienza dentro de su cátedra de Historia del Arte. Un año más tarde, a punto de regresar a La Habana y teniendo ya conocimiento de la brutal represión que se producía en Cuba contra intelectuales y artistas bajo la llamada Ofensiva Revolucionaria y del apoyo de Castro a la invasión soviética a Checoslovaquia, decide quedarse en España, desoyendo los reclamos insistentes del Icaic y su director, Alfredo Guevara, que le garantizaban no habría represalias contra él. En su etapa romana toma contacto con el escritor cubano Calver Casey (1924-1969), cuyo suicidio impactó notablemente en el ánimo de Fandiño. En España rodó “La espuela” (1976) y “María La Santa” (1977), así como los cortometrajes “La mentira” (1975) y “La antorcha” (1979). Trabajó para la Televisión Española dirigiendo capítulos de “El juglar y la Reina” (1979). En 1981, tras centrarse en el trabajo de montaje, rueda “Miami, encuentro de dos culturas”, avalado por TVE. Se mantuvo siempre conectado a la Fundación Hispano-Cubana en Madrid, escribiendo en su revista y organizando un programa de cine que aún hoy existe. En 2007 el Instituto Cervantes le comisionó un ensayo para la “Enciclopedia del Español en Estados Unidos”, presentado en octubre de 2008 por Carmen Caffarel en la Biblioteca del Congreso de Washington. Su largo exilio siempre le mantuvo a medio camino entre Miami y Madrid. Su amigo Herman Puig, fundador de la Cinemateca de Cuba, declaraba a este diario anteayer desde Barcelona que en Roberto Fandiño destacaba sobre todo su generosidad y su humanismo, grandes como su talento, el que sacrificó en aras de vivir en libertad.

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NOTA DEL BLOGGER: Perteneció, junto a Raúl Molina y otros (creo que más bien pocos), a la parte "cinematográfica" de esa generación o grupo también obviado o cercenado a los que nunca se nos permitió desarrollar el poco o mucho talento que pudiéramos tener, porque entonces sí íbamos de independientes sin tener conciencia social ni política de lo que ello significaba, y mucho menos reconocimiento internacional, por pobre que pueda parecer, ni ningún tipo de background ni de ayuda económica de nadie. Él también "no existió". Y no fue un héroe ni un aguerrido patriota: simplemente una persona, un individuo, que no gustaba dejar de serlo.

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http://www.elpais.com/articulo/Necrologicas/Roberto/Fandino/cineasta/escenografo/cubano/elpepinec/20090729elpepinec_2/Tes

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