martes, 5 de abril de 2011

Tiempo de plantar algunos pensamientos…

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time to plant some pansies…

time to plant some pansies…

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Leí la prensa esta mañana.  los periódicos que había en Wooster: El Mundo y La Gaceta. Del centro derecha a la extrema… bueno, más o menos.  Da lo mismo.  Mirado desde la izquierda, la derecha, el centro, desde cualquier ángulo, el mundo marcha de forma más incomprensible cada día.  Debo haberme quedado dormido durante unos días, o se me escapó la velocidad supersónica con que la ONU reunió a todas esas momias adineradas a tomar té y pastas para acordar bombardear Costa de Marfil secundando la gesta de Sarkozy, que acude a poner orden en su antigua colonia.  España no hace esas cosas con las suyas… bueno, para eso están los lobbies Meliá y Telefónica que se ocupan de atar sobre y bajo cuerda los intereses de la metrópoli.

Todo hoy me resultaba más contradictorio.  Un obispo de Trípoli protestando enérgicamente por los bombardeos de la ONU/OTAN contra Gadafi mientras tibia y resignadamente admite que ello enfurecerá más al dictador, que no va a deponer su actitud porque Gadafi no puede aceptar una derrota (con lo cual casi lo eleva al papel de mártir).  Los rebeldes y la oposición pidiendo ser armados, pero al mismo tiempo creo haber leído que Al Qaeda estaba aprovechando el vacío de poder para sacar armamento de Libia hacia Mali, y yo no entiendo nada pues ¿sobraban las armas en Libia?  Por otro lado, a cada rato veo algún estúpido tirando bravíamente tiros al aire.  O sea, desperdiciando balas.  Puro machismo arábico tribal.  Y resulta que un ex-preso de la cárcel de Guantánamo (de cuando el 11-S) está asesorando a los rebeldes libios y al mismo tiempo se supone que sigue siendo de Al Qaeda.  A ver si Gadafi iba a tener razón, y de pronto sale Bin Laden a la palestra y lo ficha Audi para promocionar el último modelo de sus coches.

En Yemen siguen matando.

Bueno, en fin, nada nuevo.  Ah sí, pero también hay sangre muerta: un rumano de 21 años estrangula a su mujer de 19 y le muestra el cadáver al padre en Rumanía a través de la webcam.  El padre, espantado allá donde está, llama a la policía rumana, ésta contacta con la española y pasan el aviso a la comisaría del barrio en Torrejón de Ardoz.  Lo que decía: nada nuevo.