viernes, 4 de febrero de 2011

ALENA COLLAR - Albert Camus y la empatía.

.

ALENA COLLAR - Albert Camus y la empatía.

Publicado el febrero 3, 2011 por alenar

(http://alenacollar.wordpress.com/2011/02/03/albert-camus-y-la-empatia/)

Albert_Camus---Albert Camus (1913-1960, Nobel de Literatura en 1957), fotografiado por Henri Cartier-Bresson en 1944.

clip_image001Albert Camus (1913-1960, Nobel de Literatura en 1957), fotografiado por Henri Cartier-Bresson en 1944.

.

Me entero por el blog de Maruja Torres que ahora se cumplen años de la muerte de Albert Camus.

Y pensando en su vida, en sus libros y en sus diferencias con Sartre, hay una conclusión muy elemental que me viene a la cabeza. Algo que me importa mucho en los seres humanos, y naturalmente en los escritores.

Su capacidad para la empatía. Hay escritores que escriben muy bien, que nos narran acontecimientos o historias que nos interesan mucho, pero a los que- yo al menos- encuentro una distancia insalvable; nunca se ponen en el lugar del otro, escriben como si el mundo les fuera ajeno; nos lo cuentan pero alejándose, no participando, o no pensando que participan.

Camus no. Estoy pensando en sus diferencias con Sartre, sus discusiones, sus modos de ver la “realidad”; en un momento en el que el mundo se dividía en marxistas y antimarxistas, existencialistas y espiritualistas, por resumirlo de alguna manera, en el que en plena Guerra Fría, andábamos con las vueltas de lo políticamente correcto, Camus se hace a un lado, para escribir libros como El Extranjero, La Peste, o ensayos en los que reflexiona sobre el mundo contemporáneo pero al margen de toda la empanada mental en la que se convirtió “ser intelectual”.

Quizá  porque Camus no “fue de eso” y Sartre si. Quizá porque a Camus lo que le importaba de verdad eran los seres humanos, la extraordinaria capacidad para resistir el dolor, para vencer la soledad, quizá porque el mismo fue un resistente; de esa forma pudo no solo entender sino empatizar con “el otro”, pudo abrir sus ficciones a algo que a muchos les sonó y les sigue sonando como ridículo: La Compasión.

© Alena Collar

 

(Se edita en este blog con permiso y por cortesía de la autora.)