“Un marginal, demasiado preocupado por la verdad en la acción, demasiado preocupado por la acción en el pensamiento […] Ahora, y desde hace mucho tiempo, soy un marginal tanto aquí como allí […] Una persona sin partido cuyas opiniones ofenden primero a unos y después a otros…”
***Raymond Aron (autorretrato)***
9 de octubre de 2009.- Desde hace ya unos cuantos años, tengo una cierta impresión de que la Academia Sueca que elige al premio Nobel de Literatura tiene como función demostrar nuestra ignorancia. Este año con Herta Müller, por supuesto, pero también el año pasado con Le Clèzio; en 2006, con Pamuk y en 2001 con Naipaul.
Por eso, esta mañana me he regalado el artículo que ha publicado en ABC Hermann Tertsch, el periodista español que más sabe de la Europa del este en todos los aspectos.
CANTO CONTRA LA HUMILLACIÓN por Hermann Tertsch
En un país como el nuestro. en el que los comunistas irredentos son tantas veces aclamados, en el que ser anticomunista resulta un estigma y Santiago Carrillo, amigo y protegido de Nicolae Ceaucescu es asesor áulico en historia y cultura para el Gobierno y la prensa amiga, no debe extrañar que Herta Müller sea una extraña.
La nueva Premio Nobel de Literatura no es en ningún modo como una Elfriede Jelinek, austriaca excéntrica y torturada pero divertida para el estamento cultural de toda esa intelectualidad culpable de su larga complicidad o al menos condescendencia para con los regímenes de terror del comunismo. Herta Müller escribe como testigo de un mundo sucumbido que es el de la cultura alemana en Rumanía, en Transilvania y el Banato, donde ella nació hace 56 años. Müller escribe, en su prosa como en sus poemas muchas veces casi infantiles, desde la ingenuidad y la sobriedad, sobre la intransferible experiencia de la humillación y del miedo. Herta Müller vivía como profesora de alemán cada vez más presionada por la Securitate. En 1985, cuando Ceaucescu necesitaba dinero real, marcos y dólares, para sus planes megalómanos, fue vendida como tantas otras decenas de miles de alemanes suavos y sajones a la República Federal de Alemania. Fue un negocio digno por parte de Bonn, que pagó decenas de miles de marcos por cada alemán que había mostrado su voluntad de abandonar el país donde habían vivido sus ancestros cientos de años.
Fue una prueba más de la miseria moral del régimen de Ceaucescu. En cuanto llegó a la libertad en Berlín oeste se desplegaron las alas y la pluma de esta mujer que lleva el dolor de la niñez, la experiencia de la esclavitud y la vivencia de la humillación tatuada en su prosa. Buen premio éste a una gran escritora con mucho que contar.
-o-
NOTA DEL BLOGGER: Efectivamente, una gran desconocida y, en su caso particular, "una gran obviada" ahora que esto escribiendo sobre el tema de la expresion obviada (que colgare en el blog oportunamente).
Santiago Gonzalez "se regala" el articulo de Herman Tertsch (con quien no siempre estoy de acuerdo) y al mismo tiempo yo me regalo a ambos en esta manana por fin soleada de Philadelphia. Me alegro doblemente que le hayan otorgado el premio a esta mujer, por su experiencia rumana (que tanto tanto tiene que ver con la nuestra ya sea en los tiempos algidos del loco dictador Ceacescu como por las consecuencias que ha dejado en los rumanos), y por el reconocimiento a la literatura marginada, doblemente marginada, de lo que en otros tiempos se llamo "el campo socialista".
No puedo terminar sin anadir que ese afan de la Academia Sueca por demostrarnos nuestra ignorancia --como bien dice Santiago Gonzalez-- se hace patente Y SORPRENDENTE al revelarnos al mas reciente presidente norteamericano, todavia en panales, como merecedor del Nobel de la Paz sin que exista un gesto manifiesto --mucho menos, un hecho-- de su contribucion a la paz, ni siquiera casera. Sera que la Academia se habra contagiado con Juanes en este sentido?
Colegas y amigos: hace unos instantes me llamaron para convocarme a participar en un teleteatro; el salario es el mismo que se paga en los teleplay, pero éste con bastantes ensayos y grabaciones tiene una novedad, que al parecer se quiere convertir en moda. Hasta la fecha, es normal que los actores acudan a los ensayos por sus medios, pero ahora, también nos quieren hacer aceptar, acudir a las grabaciones por nuestra cuenta; los que tenemos carro que nos paguemos el combustible y los que no; ¡en guagua, taxis o a pie! Esto sería algo normal si nuestras condiciones de vida fueran normales; lo que significa ganar un salario normal y en correspondencia con lo que vale nuestro trabajo (aún siendo superior a los de cualquier obrero), que nos permita ser personas normales y no preocuparnos por el transporte. Tenemos que tener mucho cuidado y ser muy firmes para evitar que esta modita se extienda desde los proyectos atípicos, experimentales, cortos, de bajo costo o no se qué tipo de clasificación; hasta las producciones habituales. Me parece muy bien que la televisión cubana trate de ampliar los espacios dramáticos que tan restringidos están desde hace mucho tiempo, pero no nos hace ningún favor al producir uno que otro programa dramático y darnos trabajo imponiendo una política de “tómalo o déjalo”. Está claro que los directores que no pueden dirigir sus proyectos, por tal de realizarlos, aceptan menos que lo mínimo, sin importarles el grado de sacrificio al que deben someter a los actores y resto del personal. Me pregunto, si a Randy, Taladrid o el resto del selecto grupo de “LA MESA REDONDA” ¿Van en guagua o a pie a su programa? Todos sabemos la respuesta, pues hasta mean en un baño diferente. Lléguense a los baños de los estudios del focsa, o a los propios del ICRT que nos tocan a nosotros; compiten en acumulado de secreciones sólidas y líquidas con cualquier baño de una Terminal o una cervecera en moneda nacional. En Cuba hay una sola televisión y no por decisión nuestra. Hay un solo dueño; pues bien; ese dueño tiene que asumir su responsabilidad y definir si somos una carga o una capa social importante. No nos pueden escamotear lo poco que hemos logrado durante tantos años con planteamientos, quejas, sugerencias, llantos y lamentaciones que hasta ahora son la única vía para tratar de alcanzar algo, como por ejemplo; el derecho compartido con médicos, deportistas pilotos, científicos y otros pocos sectores privilegiados; a que se nos autorice comprarnos un auto, justificando los CUC ganados legalmente en un país donde no se nos paga en CUC, y que además exigen acumular una cifra desorbitarte, y para colmo; hacer un papeleo mayor que en “La Muerte de un Burócrata”, pues exigen hasta una carta del comité. También algunos logramos el derecho a tener correo electrónico, por supuesto que sin, ¡INTERNET!, pues somos unos de los pocos países atípicos del mundo en que no se nos permite; creo que Corea Del Norte y nosotros ¿por qué no podemos tener Internet? Responder esa pregunta conllevaría a un análisis muy crítico de la filosofía o la forma autocrática y rígida con que se conduce y dirige nuestra sociedad socialista de la mitad del siglo veinte “SOCIALISMO DE VIEJO TIPO”.
Para nada del siglo veintiuno “DE NUEVO TIPO” que tanto alabamos y defendemos para otros en América latina.
Pues sí, se trata de luchar por más, no perder nada. ¿Por qué después de tantos años trabajando para este organismo, envejeciendo sin recibir nada por la parte de ellos, solo el respeto inherente de parte del pueblo por el hecho de ser exhibido nuestro trabajo, tenemos que coger una guagua para ir a firmar? Los jóvenes artistas que empiezan ahora son candidatos seguros para “Acaballamiento”. Si lo admiten, ya verán lo que les reserva el futuro. ¡No! , si hay que ahorrar, que la guagua la cojan, los dirigentes, ellos existen por nosotros, algunos, los menos; son capaces y sensibles y hasta con muy buenas intenciones nos han defendidos y luchado por nuestras aspiraciones, pero al final…se han rendido o sufren constantemente antes la trituradora gigante, pues tienen que escoger entre conservar el puesto o luchar contra la corriente y perecer. Los dirigentes lo son hasta que los truenen, los artistas perduramos para toda la vida, en el celuloide, en el video o en el recuerdo del público. Si no exigimos respeto de manera consciente, nunca nos respetaran. Convoco a todos los actores y artistas en general que por muy necesitados que estén económicamente, no acepten condiciones leoninas y humillantes de trabajo. Bastante hemos cedido al aceptar que constantemente en series que estamos combeniados, se nos rebaje el salario por incumplimiento “Del Plan”, por motivos siempre ajenos a los actores. Que cuando filmemos en exteriores, no tengamos las condiciones mínimas de estancia y hasta tengamos que hacer nuestras necesidades en los matorrales. Que nos comamos en las mayorías de las producciones televisivas, comidas indeseables lo cual se ha convertido en un problema casi generalizado en nuestro país, aunque sea justo reconocer que últimamente nuestras productoras han estado haciendo un esfuerzo discreto para mejorarlo.
Que por la poca producción dramática y a pesar de la emigración de tantos actores, los que estamos aquí suframos constantes “baches” y nos quedemos sin trabajo con mucha frecuencia. Para nosotros se ha convertido en una costumbre aceptar con resignación las carencias, regulaciones, medidas; siempre decimos: _ ¿Qué vamos a hacer?…x_ ¡Esto no hay quien lo arregle!… _ ¡Hay que trabajar! De la misma manera, si caemos en la costumbre de acudir a las filmaciones por nuestros medios. ¿Qué nos espera después?
Sí, hay que ahorrar. Somos un país sin economía, que lleva muchos años despilfarrando, comprando barredoras de nieve para barrer el polvo; comprando trenes para líneas más anchas que las nuestras, comprando fabricas que nunca se montaron mientras se dejaron destruir las que existían, dejando que el marabú se extendiera por nuestros campos, imponiendo políticas agrarias locas que desestimulaban la producción del campesino, imponiendo cultivos, dejando perder las cosechas en los campos, invirtiendo desmesuradamente en nuevas técnicas y maquinarias, pero acabando con la cultura tradicional de los cultivos, sobre todo en la que siempre fue nuestra primera industria; la azucarera, que hoy por hoy se ha reducido en más de la mitad. ¿Quién podría creer en la zafra del setenta; que hoy la mitad de nuestros centrales serian chatarra? En ese entonces se paralizó todo el país para ponerlo en función de la zafra, ni carnavales, ni centros nocturnos ni transporte; centros e industrias cerrados, todo el mundo a cortar caña y ¡Los diez millones van!
¡Hay que ahorrar!, pero hay que definir si es más importante encender un estadio deportivo noche tras noche mientras se le apaga el aire a una sala de recuperación de un hospital. ¡Hay que ahorrar!, pero sobre todo hay que rectificar los errores. Ya una vez se hizo una rectificación y fue para mal pues nos hermetizamos y enclaustramos mucho más. La mayoría de los cubanos deseamos otra rectificación, pero para bien.. De las cosas buenas que teníamos antes de la revolución, ¡solo queda la arquitectura tambaleante!… ¡Y gracias! pues ese viejo legado es lo mejor de todo lo que queda en pie. (Negación de la negación).
No perdamos lo que logramos muy aceleradamente con el triunfo de la revolución, y hablo de la salud y la educación con todas las deficiencias que puedan tener, de la primera ley de reforma agraria que hizo propietarios de sus tierras a muchos campesinos en peligro de desalojo, de la ley de reforma urbana para asegurarle el techo a muchas familias, de los planes de viviendas para obreros que si bien excluía a muchos, solucionaban la situación desesperada de otras tantas familias. Hoy este tema de la vivienda es uno de los problemas más serios de muchos cubanos; hasta tres generaciones comparten un apartamento; no se construyen casas, no se venden, no se alquilan, ¡un callejón sin salida! La salud es gratis pero cada día se nos hace mas difícil obtener un buen diagnostico, una buena atención, hacerse análisis, operarse; conozco casos de pacientes que tras largos días de ingresos han salido de un hospital sin diagnósticos o con diagnósticos equivocados y el precio a veces lamentablemente es la vida. Se han restaurados algunos hospitales pero la mayoría siguen en la suciedad y deterioro. El transporte ha mejorado en la capital pero en provincias ¡a carretones y bicicletas! El transporte ferroviario es un caos, muchos pueblos han quedados desconectados del sistema. El transporte de ómnibus interprovincial también es muy deficiente y el soborno es el que consigue pasajes, mientras los infelices esperan largas horas.
Los servicios a la población despues de un breve periodo de mejora y eficiencia han vuelto a ser muy deficientes provocando irritaciones y falta de respuesta a las necesidades humanas elementales como sentarse donde hay que esperar, o tener donde tomar agua, mear y cagar. Los viejos que trabajaron el tiempo exigido o las viudas, tienen su pensioncita, pero ¡coño! Como tienen que sufrir en las kilométricas colas para cobrar, y los otros clientes que necesiten hacer una operación en el banco en esa fecha, mejor se ahorcan. Cuánto tiene que sufrir el que se le rompe un equipo eléctrico, el que necesita un plomero, un carpintero o un albañil en su casa, pues hasta los oficios han ido desapareciendo y cada día son más caros. Cómo se las arregla el que tiene pocos recursos y con limitaciones físicas debe acudir a un hospital con frecuencia. Hablar de los servicios en nuestro país es hacer un puchero y comenzar a sudar. A todo esto hay que sumarle la mayor desdicha del cubano de hoy “comer”; la libreta de abastecimiento es una gran ayuda para la mayoría de las familias, pero es solo eso, una ayuda, el resto que es la mayor parte, exige proezas cotidianas, que van desde el invento hasta el robo pasando por encima de los que se revientan trabajando honradamente y obteniendo muy poco.
Últimamente se está dando un fenómeno muy singular “nadie tiene un kilo”…pero “tampoco hay nada”. Es cierto que aún podemos vanagloriarnos de algunas cosas muy buenas como el hecho de que en Cuba los niños no tienen o no se les permite trabajar; se les exige estudiar y puede que muchos sufran carencias y desigualdades, pero ninguno muere de hambre ni vive debajo de un puente. Pero la pregunta es ¿Porqué para tener esto, tenemos que renunciar o prescindir de otras tantas cosas?
Sí, tenemos que ahorrar, pero hemos desperdiciado y malgastado muchos recursos. Hemos ayudados a muchos países dándoles los que nos quitamos. Quisimos siendo un país pobre encabezar y costear la revolución mundial. Para defendernos de lo “yanquis” buscamos cobijas en los “rusos” y bien sabemos que caro nos ha costado ese compromiso.
Nos involucramos en muchísimos conflictos bélicos con un alto costo de vidas y recursos y hoy en día ninguno de esos países practican una política ni similar a la nuestra. Nos olvidamos de elevar el nivel de vida del pueblo y de pensar en sus necesidades y aspiraciones y nos convertimos en el Mesías de internacionalismo ploretario. Hoy insistimos en viejas fórmulas fracasadas y seguimos el mismo camino recto, recto, requeterrecto. ¿Hacia dónde?
Hay mucho por hacer: Para comenzar hay que reconocer, ¿En que nos equivocamos todos estos años?, y sobre todo darle participación ¡a todos¡ Por eso me gusta tanto el término de Correa (si no es demagógico) de llamar a su revolución; ¡Revolución Ciudadana¡ Y como dice un eslogan:¡Pongamos los pies sobre una buena tierra! Y tal ves no solo logremos plátano burro y boniato; ¡también, malanga!
Nota: No soy en lo absoluto disidente ni pretendo serlo. Mi afiliación política es la lógica, no creo en dogmas políticos ni religiosos. No soy patriota pero amo mi país y nunca he querido abandonarlo. Me encanta opinar, pensar y decir libremente lo que pienso. No vivo como quiero pero pienso como quiero y sobre todo me encanta intercambiar criterios. Me molesta muchísimo que me quieran obligar a creer en la mentira y a hacer lo que me dicen que haga, pero no lo que ellos hacen. Si a alguien les molesta, les perjudica o simplemente les aburren estas parrafadas; por favor comuníquenmelo para no cometer indiscreciones. Un Abrazo: Tomey
Para: HV-Guillermo López; HV-Manuel Girón
Asunto: Cartas abiertas
Lee la de abajo primero
-----Mensaje original-----
De: Marcial Justo Laborí de la Paz [mailto:justodelapaz@gmail.com] Enviado el: Martes, 22 de Septiembre de 2009 8:41
Asunto: Carta abierta de Marcial Laborí
He leído con interés la carta de Tomey, valiente, revolucionaria.Si alguna vez vamos a tener en cuenta que las aspiraciones de un revolucionario deben girar en torno a que revolución tambiénes cambiar todo lo que debe ser cambiado es muy necesaria la carta de Tomey, como también es muy necesario debatir y exponer criterios en función de que nuestro país avance, cambiando de inmediato fórmulas obsoletas. Debemos demostrarle a los del lado de allá que tanto pataleo han formado con lo de Juanes que sí podemos, siempre y cuando comencemos a cambiar, de lo contrario estamos condenando a nuestros hijos y nietos. Si como parece ser pronto volveremos a debatir a muchos niveles y volveremos a intentar con nuestros planteamientos mejorar nuestro país, ojalá que sea de una vez por todas, para que no me quede la impresión de que lo que hablé la vez anterior fue por gusto y de que si ahora se vuelve a hacer un congreso de la UNEAC se volverían a plantear las mismas cosas.Leyendo a Tomey y coincidiendo con él no pude evitar preguntarme en qué otros problemas estarán pensando sus colegas actores de Pinar, Las Tunas o Ciego.La situación de los actores y otros artistas fuera de la capital es penosa.La centralización le ha hecho mucho daño a toda la vida del cubano no capitalino, pero en los sectores en que el reconocimiento depende de los medios de difusión es peor, casi infernal.Hace un tiempo se publicaron en Juventud Rebelde unos reportajes sobre la emigración interna, hacia la capital, obviamente.Casi siempre eso se enfoca convirtiendo en villano al emigrante interno, sobre todo si es oriental.Pero no me canso de preguntarme cómo la gente no va a emigrar si la televisión cubana es un infinito comercial de La Habana, si en la TV nacional hay un solo acento, en un país de tanta riqueza de acentos de oriente a occidente.Fíjense si el comercial es exitoso que ya mi nietecito no sabe cómo me va a preguntar cuando lo voy a llevar a Expocuba o a la Isla del coco y la verdad es que no sé qué le voy a responder, por suerte de Cayo Largo, Cayo Coco o Varadero, no salen esos spots publicitarios trastornadores de la mente de los niños, porque al menos a La Habana estoy pensando llevarlo aunque no se lo he dicho.A mí me da mucha gracia cada vez que veo en un periódico de tirada nacional alguna nota de tránsito o de otra índole con indicaciones que sólo le interesan a los habaneros, ¿por qué no cogen el Tribuna para eso o por qué no publican también el cambio de sentido o la prohibición de circulación en más cual calle de Sancti Spiritus?Digo yo no, si el periódico es nacional.No sé si algún día podremos ser un país normal en ese sentido, si algún día el país dejará de concentrarlo todo en la capital.Hace unos años se nos metió la absurda idea de organizar una Olimpiada, qué ridículos somos, nada más y nada menos que una olimpiada. Pero si nosotros no podemos organizar unos centroamericanos fuera de la Habana como vamos a pensar en unos juegos olímpicos.Venezuela ha organizado eventos en Maracaibo, caracas, Barquisimeto, Puerto Rico en san Juan y Ponce y pronto organizará unos juegos en Mayagüez, Colombia en Cartagena, Barranquilla, Medellín y Cali, Argentina en Buenos Aires y Mar del Plata, Brasil en Río de Janeiro y Sao Paulo, República Dominicana en santo Domingo y Santiago de los Caballeros, Canadá en Winnipeg y Montreal.De los que han organizado eventos múltiples en América sólo México al igual que Cuba se ha circunscrito a la capital, aunque acogerá unos juegos en Guadalajara pronto y ha organizado campeonatos de diversa índole en una pila de sus ciudades.Como es posible que aspiráramos a una olimpiada si Santiago de Cuba no puede acoger unos juegos panamericanos o Camagüey unos centroamericanos.Digo más, de los países que por ejemplo juegan en la liga mundial de volibol, sólo Cuba juega todos los juegos en la capital, ¿Cuándo se jugará un partidito de la liga mundial fuera de la habana?No critico otra cosa que no sea la mentalidad centralizadora, el culto desmedido a la capital el protagonismo capitalino excesivo en detrimento del desarrollo uniforme del país. Me he preguntado muchas veces por qué el dinero que dio la FIFA para el supuesto desarrollo del futbol cubano en vez de malgastarse en el Pedro Marrero no lo emplearon en hacer ese centro nacional en Zulueta, por ejemplo,donde está el mejor terreno, sin malgastar recursos, y la mejor afición, siendo además Zulueta un lugar de buena ubicación en el centro de Cuba; pero no,la habana es cuba y esa plata se queda en el pésimo Pedro Marrero, por lo que los zuluetenos dejaron de beneficiarse de los beneficios que la inversión en infraestructura les hubiera dado, todo lo nacional es para La habana. Como es posible que los zulueteños han logrado tener el mejor terreno de futbol de este país, sin recursos, burlando el bloqueo y en el Pedro Marrero se haya invertido tanto por gusto, porque ese terreno da pena, más si llueve, además ese exceso de gradas para el futbol cubano, alejadas en exceso del campo además.
Claro que sí, lo nacional es para la habana, da gracia oír hablar a Abel Acosta o cualquier otro funcionario de cultura de las orquestas nacionales que van a participar en tal omas cual evento, poniéndole el cartelito de nacional a todo el que salga de La habana para el interior “tal evento se desarrollará con tantas orquestas nacionales” claro chico la Original de Manzanillo no es una orquesta nacional, esa es de provincia, esa es provincial.Para que la Original se convierta en una orquesta nacional tendrían ellos que mudarse para la Habana.
Sin embargo a la Sonoro Ponceña no le hace falta mudarse para San Juan, a Joan Manuel Serrat para Madrid y Luis Miguel sigue viviendo en Acapulco.A artistas como Pachi Naranjo, Electo Silva, Efrain
Loyola, Mongo Rives o Miguel Moreno “la llave” hay que darles una medalla, por lo que han hecho y por no haber emigrado hacia la capital.Pero hay muchos que a diferencia de ellos han pagado el precio del desdén por no irse a La Habana, muchos fallecieron sin el reconocimiento debido, sin embargo otros tienen excesivas prerrogativas sólo por vivir allí y hacerle competencia desleal a colegas más eficaces, por la decisiva e injusta ventaja de “estar donde hay que estar”.Es obvio que el sinfín de estudiantes de música que se están formando fuera de La habana están soñando con graduarse o terminar el servicio social e irse para la habana.Hablando de Miguel Moreno, ¿se imaginan qué sería del programa Deja que yo te cuente si sus protagonistas fueran deportables, medidos con el mismo rasero de desprecio con el que se mide a los comunes y corrientes que están allá?Pero igual me preguntaría si ellos hubieran emigrado si en sus terruños hubieran tenido la posibilidad de reconocimiento que les brinda la televisión nacional, o sea, me pregunto si fuera lo mismo si en oriente hubiera igualmente televisión nacional, radio nacional, periódicos nacionales.Los trabajos del Juventud sobre la emigración interna no fueron profundos, no fueron a la raíz del problema, la configuración del sistema cultural y de medios de difusión es una invitación a los talentos de las provincias a emigrar.Hubiera sido bueno que los trabajos hubieran indagado en cuantos músicos no capitalinos hay en cada orquesta de este país, en cuantos actores, locutores y periodistas no capitalinos trabajan en los medios nacionales y no nacionales de La Habana. Con el simple hecho de que haya medios nacionales fuera de la capital disminuiría en gran medida parte de esa emigración, muchos se quedarían trabajando en sus provincias, con su familia, con sus amigos.Hace un tiempo leí un artículo también en el Juventud Rebelde en el que Luis Luque haciéndose el preocupado, con nuestra bendita costumbre de preocuparnos tanto por lo que pasa allá afuera, a pesar de tener nuestro tejado transparente, se preguntaba qué tenía que hacer un artista de Chiapas para darse a conocer, de la imposibilidad de ese supuesto artista para tener acceso a los mecanismos promocionales en México.Eso es ignorancia o cinismo, porque no hay que ir tan lejos, Luis Luque mejor debió preguntarse qué debe hacer un músico avileño parasalir en la TV o radio cubanas. Creo que tengo la respuesta: emigrar a La Habana.Si hacemos un sondeo más del 95 % (para ser bien conservador) de la música cubana que se radia y televisa en Cuba proviene de la capital, sería bueno que Luis Luque hiciera un trabajo sobre eso en vez de preocuparse por los músicos de Chiapas.Mientras sólo haya medios nacionales en La Habana eso no tendrá solución y la cultura cubana seguirá corriendo detrás del gusto de los directores de los programas.Luis Luque se habrá preguntado alguna vez cuanto cine se ha hecho por no residentes en la capital cubana, qué por ciento del total de la producción eso constituye, a cuantos actores no residentes en La habana llaman para hacer TV o cine.Es evidente que lo que pasa fuera de la Habana es como si no hubiera sucedido en Cuba, en Santiago estuvo Paul McCartney, nada más y nada menos que Paul McCartney, pero nada es como si no hubiera estado en Cuba porque no estuvo en la Habana, y más los beatlemaniacos capitalinos se empeñan en minimizar eso con ese mismo argumento: no estuvo en La habana. Muchos artistas talentosos y otros profesionales cuando se deciden a marcharse de sus terruños en busca de ese reconocimiento que no tienen del todo por estar fuera de la habana tienen que recomenzar porque es como no hubieran existido. Sin medios nacionales fuera de la habana seguiremos pensando que la cultura cubana es solamente lo que se hace en la habana.Pero los efectos de la centralización desmedida van más allá mira que me pregunto por qué el oriente de Cuba no está lleno de consulados caribeños, o simple y sencillamente por qué fuera de La habana no hay consulados. Que desagradable es vivir en Guantánamo y tener que ir en innumerables ocasiones a La habana para viajar a Haití o Jamaica.Claro que nos sentimos a gusto con que La Habana sea la capital de todos los cubanos, pero no con las poses de colonizadores de los capitalinos, con el valor agregado que se confiere cualquiera sólo por ser de allí, ojalá llegue el día en cada persona del interior no se vea en la obligación de depender de una capitalino para lo mínimo.Ojalá que algún día todos los decretos se cumplan uniformemente porque hoy en día muchos son sólo para que se cumplan en el interior y los capitalinos hacen lo que les da la gana con ellos, en todos los sectores.Pásenle el mensaje a sus amigos, tengo la esperanza de que como mismo me llegó el mensaje de Tomey a él le llegue el mío y a mí me lleguen otros criterios sobre cualquier otro tema que sirva para debatir y mejorar nuestro socialismo.Yo he reflexionado sobre este tema pensando en la revolucionaria idea de contribuir al desarrollo uniforme del país y recuperar el tiempo de desarrollo que la centralización nos ha quitado a los no capitalinos.
Hoy al levantarme he visto otro tratamiento del tema, en la revista Buenos días, pero también me pareció epidérmico.Debe llegar el día en que el pedigrí sea de todos los cubanos, en que deje de asociarse la nacionalidad con La Habana y se identifique como cubano cada acento.
Murio Mercedes Sosa. De sobra se lo odiada que es por la mayor parte de mis compatriotas, y se todo lo peyorativo que podriamos decir en contra suya. Pero a mi me gustaba su voz, suave y solida, profunda. En un cassette tengo grabada una cancion suya, hermosisima, que dice que "las manos de mi madre son como pajaros en el aire..." y nunca pude encontrar (en el mundo capitalista en contra del cual cantaba, muchisimo menos en el comunista isleno donde la oi por vez primera) una cancion maravillosa que le vi y oi cantar en un documental (uno de aquellos NODOs de Santiago Alvarez, llamados popularmente "Los Diez Minutos de Horror"?) junto a Pablito (Milanes) y que decia algo asi como "Ay, ese azul, que ha querido quedarse en tu voz... Ese azul es un nino tambien."
Bueno, pues nada, que uno, a pesar de ser un intolerante y asqueroso gusano --como repite cotorrunamente, Victor Manuel a estas alturas, que antigua!!!--, a pesar de ser "mas radical que nadie" (o que todos, no me acuerdo) --como me definio Penultimos Dias--, tambien tiene gustos sensibles afines a los de los que nos insultan y no nos pasamos la vida entonando "Cara al Sol" o "La Marcha del Ejercito Rebelde". O La Internacional.
Es el año 5770 según el calendario judío y su pueblo celebrará el Rosh Hashaná (Año Nuevo) entre los días 19-20 de septiembre.
Shaná tová para mis amigos judíos Karin Aldrey, Jacobo Machover, mi prima Yentl (Gentil Maya) y a todos los que compartimos el apellido sefardita Fagundo, familiares o no, porque, como decía mi madre orgullosamente, "todos los Fagundo pertenecen a una única rama."
After you've been to bed together for the first time, without the advantage or disadvantage of any prior acquaintance, the other party very often says to you, Tell me about yourself, I want to know all about you, what's your story? And you think maybe they really and truly do . sincerely want to know your life story, and so you light up a cigarette and begin to tell it to them, the two of you lying together in completely relaxed positions like a pair of rag dolls a bored child dropped on a bed. . You tell them your story, or as much of your story as time or a fair degree of prudence allows, and they say, Oh, oh, oh, oh, oh, each time a little more faintly, until the oh is just an audible breath, and then of course . there's some interruption. Slow room service comes up with a bowl of melting ice cubes, or one of you rises to pee and gaze at himself with the mild astonishment in the bathroom mirror. And then, the first thing you know, before you've had time to pick up where you left off with your enthralling life story, they're telling you their life story, exactly as they'd intended to all along, . and you're saying, Oh, oh, oh, oh, oh, each time a little more faintly, the vowel at last becoming no more than an audible sigh, as the elevator, halfway down the corridor and a turn to the left, draws one last, long, deep breath of exhaustion and stops breathing forever. Then? . Well, one of you falls asleep and the other one does likewise with a lighted cigarette in his mouth, and that's how people burn to death in hotel rooms.
Hermoso poema de Tennessee Williams, uno de los escritores a los que siempre regreso. Hermoso, real, duro, sarcástico, insospechable e insospechado. Me encanta que se ría de mí. Al fin y al cabo, eso es también la vida. ¿O no?
Las Joyas de los Lago. Es mi prima Dolores, que vive en alguna parte maravillosa del estado de Illinois, USA, y se dedica, con muy bien acierto, a tejer encajes en cobres y metales para embellecer aún más la hermosura femenina. Aquí pueden apreciar su trabajo, degustarlo, mirarlo desde diversos ángulos y... lo que es mucho mejor, también pueden encargarlo.
Mi padre morirá dentro de unas horas, alrededor de las once de la noche, hora camagüeyana, lo que aquí en Madrid sería ya en la madrugada del día doce.
Días antes mi madrina se hará un esguince en una pierna y viajará desde Wooden (Esmeralda) hasta la casa para ser atendida por un familiar médico. Ya sabemos, según la prensa de los países capitalistas y también de parte de los habitantes de estos países que nunca han vivido en la isla de Cuba ni conocido el comunismo más allá de la resonancia romántica de La República Española y la Guerra Civil, que la asistencia médica es óptima pero no sé por qué siempre es mejor una pequeña ayuda de mis amigos. Ignoraremos todavía la verdad radiográfica del dolor porque hasta el lunes siguiente no podremos hacer nada al respecto. Mientras, mi madrina se levantará penosa y dolorosamente del balance, poniendo eso tan cubano que llaman “el grito en el cielo”.
Esa noche barruntará tormenta, pero a pesar de ello yo me iré al cine. Caminaré San Ramón abajo y a través de otros callejones llegaré al cine América donde veré una película que nunca más recordaré. Al salir, dada la amenazadora imagen que presentará el cielo, decidiré esperar el autobús que, incomprensiblemente, tardará horas en llegar.
Mientras tanto, mi padre escuchará Radio Nacional de España en el comedor, pero estará inquieto, muy inquieto, y a cada rato vendrá a la saleta para preguntar una y otra vez “¿Dónde fue el muchacho?” (raramente me llamaba por mi nombre), cuándo volverá, por qué tuvo que salir en noche así... Mi madre se enfadará un tanto por la insistencia de las preguntas y por lo que parecerá entonces una absurda preocupación.
Luego pasará un rato en que mi padre esté por el comedor y mi madre y mi tía (madrina) estén sentadas en los balances de la saleta. Mi madre le llamará desde allí y él no responderá. Finalmente se levantará e irá al comedor, separado de la sala de la casa por un largo pasillo lleno de aromas de flores. Yo todavía estaré obstinadamente esperando el autobús frente al cine América porque sí, algunas veces uno se obsesionaba con vencer el destino político que nos hacía iguales a todos.
Mi madre le encontrará sentado en una silla y recostado contra el aparador donde estaba el radio. Los brazos haciendo un cojín donde reposar la frente. Ella le llamará varias veces y no tendrá respuesta. Entonces le tocará y se dará cuenta que ya está muerto. No podrá separarse de su lado entonces temiendo que el cuerpo caiga al suelo. Gritará a su hermana, sin explicarle lo que sucede, para que por la ventana se ponga a dar voces a los vecinos. Mi madrina por fin oirá lo que le dice y desde la ventana, siempre abierta todavía a esa hora de la noche, se pondrá a repetir los nombres de las vecinas más cercanas. No se les ocurre mencionar el de un hombre; por lo visto, la muerte de un marido es un asunto de mujeres.
Por fin la escuchará alguien y comenzará a acudir la gente. Llegarán algunos hombres y llevarán el cuerpo templado hasta el lecho, y por fin llegará Emilia Espinosa, nuestra casi santa de la cuadra, y las tres mujeres se dispondrán a asear el cuerpo, como para desprenderlo del sudor maloliente de la existencia y del trópico, y le vestirán con uno de sus mejores trajes, de aquellos que el comunismo había prohibido usar por considerarlos “un vestigio burgués del pasado.”
La casa se irá llenando de más y más personas, incluso desconocidas, y así me encontraré la sala y la saleta, después de mi retorno en “guagua” y pasar el primer aviso que me dará Ana María Peón al saludarla en su puerta con un acostumbrado “Annie”, y dejar atrás el segundo aviso, que me dará Belén llorando en su portal: “corre, Davi, que tu padre se ha muerto.” Ya desde la esquina anterior me extrañará la lámpara de la calle encendida y la excesiva luz que salía por la puerta y la ventana abiertas, y entonces cruzaré la calle corriendo para encontrarme con miradas que me miran con sorpresa y expectación.
Yo seguiré hasta la habitación de mis padres (la primera), aturdido por aquel silencio, mientras me interceptan Emilia y mi madre. Entraré a la habitación y me pararé contra la luna del escaparate. En el espejo enorme de la cómoda, al otro lado de la cama, veré los rostros de vecinos y curiosos. Alguien dirá que hay que llamar al forense. Creo que llamaré por teléfono —somos de los antiguos burgueses privilegiados y asquerosos gusanos que desde los años 50 teníamos teléfono en casa— y me negarán el servicio. No quedará más remedio que irse a urgencias del hospital más cercano, y mi madre insta, casi obliga a un vecino para que me acompañe. Recuerdo que tendremos que hacer una cola para el taxi en la Ferro-Ómnibus de la Avda. Finlay porque en las razones que por entonces se contemplaban para requerir un taxi a domicilio no se incluía aquel servicio. Aquel servicio que yo tampoco sabía explicar muy bien, pues siempre había que dar como una justificación oficial o sellada por algún organismo, y ningún organismo había aún admitido la muerte de mi padre.
Por fin llegaremos al “Amalia Simoni” y para colmo de males veré que tengo que vérmelas con un médico de apellido Arredondo, antiguo compañero de estudios de Los Maristas (cualquier otro compañero de la infancia, Kike Agramonte, Arteaga, puede identificarlo fácilmente en la memoria) que, por razones que ignoro, además de obviarme, manifiestamente me rechazaba durante el tiempo posterior en que coincidieron nuestros estudios. Estará en compañía de una doctora joven, la sala de urgencias vacía, y yo tendré que esperar pacientemente —y con un estupor que aún me paraliza— que se jugaran a los chinos quién debía sacrificar su apacible noche de guardia para llevarle a casa a emitir el certificado de defunción. Desgraciadamente le tocará a él. Durante todo el tiempo haremos como si nunca hubiéramos compartido años en una misma aula.
Más tarde se trasladará el cuerpo a la funeraria y se velará toda la noche, como exige la tradición y el sentimiento. Ya en la funeraria por fin comenzará a descargar la tormenta. No parará hasta que al día siguiente comenzará a ser depositado el ataúd en la bóveda de los Lago en el cementerio de La Esmeralda.
Alguien, no sé quién, dirá entonces que cuando un hombre bueno muere, llueve mucho.
NOTA DEL BLOGGER: Mi prima Yentl acaba de mandarme vía e-mail este texto, que dice publicado por el diario El País y que realmente no sé de dónde toma. Lo reproduzco aquí por su, desgraciadamente, absoluta veracidad.
No por la crecida de las mareas. No porque sus cimientos se pudran. No por la erosión que provoca la aparente ingenuidad de las palomas. Tampoco por el peso leve pero constante y excesivo de la invasión de japoneses con sus inseparables máquinas fotográficas (o viceversa).
Se hunde --ahora sí, de verdad-- por la presencia de lo impresentable. De lo más impresentable del continente americano, y que --vuelvo a augurarlo-- puede que lleve a su hemisferio sur a una guerra entre países que no sé qué falsa postura siempre ha querido llamar "hermanos" y que en realidad sólo se toleran malamente, pero al menos en paz. Leo con estupor que Chávez asiste a La Mostra para la presentación del filme de Oliver Stone sobre su persona. El culto a la personalidad y la egolatría de nuestro cotidiano Fidel --nuestro monstruito de andar por casa-- han quedado reducidos a nada.
Y qué decir de Mr. Stone, el Sr. Piedra. Qué habría hecho en vida de Hitler, Stalin, Mussolini. ¿Por qué no le hizo películas a Breshnev o Andropov, o Honecker o Ceasescu? Evidentemente en él debe reposar muy hondo una obsesión por el pintoresquismo de maraca y tambó, o de flautita del altiplano. El tiempo dirá si llega al bandoneón...
Pero Venecia, amada Venecia, por Dios te pido que resistas el peso infame del orillismo, de la misma forma con que has sobrevivido a la peste, a la lúes, a la idiotez sabihonda del turismo de masa, para poder recorrerte toda entera de nuevo, una vez más, antes de que la muerte me lleve a regresar para siempre a tus palacios, Patria de los Fantasmas.
Nunca antes me había fijado en la cantidad de parejas homosexuales que se ven paseando por Venecia. Los encuentras caminado por los puentes, a la orilla de los canales, cenando en los pequeños restaurantes del casco viejo. No suele tratarse de dúos espectaculares, sino todo lo contrario: gente discreta, tranquila, a menudo con aspecto educado. Mirando a los demás aprendes cantidad de cosas, y en el caso de estas parejas siempre me encanta sorprender sus gestos comedidos de confianza o afecto, el reparto convencional de roles que suele darse entre uno y otro, la ternura contenida que a menudo sientes flotar entre ellos, en su inmovilidad, en sus silencios.
Pensaba en todo eso el otro día, a bordo del vaporetto que cubre el trayecto de San Marcos al Lido. Sobre la laguna soplaba un viento helado, los pasajeros íbamos encogidos de frío, y en un banco de la embarcación había una pareja, hombre y hombre, cuarentones, tranquilos. Se sentaban muy juntos, apoyado discretamente un hombro en el del compañero, en un intento de darse calor. Iban quietos y callados, mirando el agua verdegris y el cielo color ceniza. Y en un momento determinado, cuando el barco hizo un movimiento y la luz y la gama de grises del paisaje se combinaron de pronto con extraordinaria belleza, los vi cambiar una sonrisa rápida, fugaz, parecida a un beso o una caricia.
Parecían felices. Dos tipos con suerte, pensé. Aunque sea dentro de lo que cabe. Porque viéndolos allí, en aquella tarde glacial, a bordo del vaporetto que los llevaba a través de la laguna de esa ciudad cosmopolita, tolerante y sabia, pensé cuántas horas amargas no estarían siendo vengadas en ese momento por aquella sonrisa. Largas adoslescencias dando vueltas por los parques o los cines para descubrir el sexo, mientras otros jóvenes se enamoraban, escribían poemas o bailaban abrazados en las fiestas del Instituto. Noches de echarse a la calle soñando con un príncipe azul de la misma edad, para volver de madrugada, hechos una mierda, llenos de asco y de soledad.
La imposibilidad de decirle a un hombre que tiene los ojos bonitos, o una hermosa voz, porque, en vez de dar las gracias o sonreír, lo más probable es que le parta a uno la cara. Y cuando apetece salir, conocer, hablar, enamorarse o lo que sea, en vez de un café o un bar, verse condenado de por vida a los locales de ambiente, las madrugadas entre cuerpos Danone empastillados, reinonas escandalosas y drag queens de vía estrecha. Salvo que alguno --muchos-- lo tenga mal asumido y se autoconfine a la alternativa cutre de la sauna, la sala X, la revista de contactos y la sordidez del urinario público.
A veces pienso en lo afortunado, o lo sólido, o lo entero, que debe de ser un homosexual que consigue llegar a los cuarenta sin odiar desaforadamente a esta sociedad hipócrita, obsesionada por averiguar, juzgar y condenar con quién se mete, o no se mete, en la cama. Envidio la ecuanimidad, la sangre fría, de quien puede mantenerse sereno y seguir viviendo como si tal cosa, sin rencor, a lo suyo, en vez de echarse a la calle a volarle los huevos a la gente que por activa o por pasiva ha destrozado su vida, y sigue destrozando la de los chicos de catorce o quince años que a diario, todavía hoy, siguen teniéndolo igual que él lo tuvo: las mismas angustias, los mismos chistes de maricones en la tele, el mismo desprecio alrededor, la misma soledad y la misma amargura.
Envidio la lucidez y la calma de quienes, a pesar de todo, se mantienen fieles a sí mismos, sin estridencias pero también sin complejos, seres humanos por encima de todo. Gente que en tiempos como éstos, cuando todo el mundo, partidos, comunidades, grupos sociales, reivindica sus correspondientes deudas históricas, podría argumentar, con más derecho que muchos, la deuda impagada de tantos años de adolescencia perdidos, tantos golpes y vejaciones sufridas sin haber cometido jamás delito alguno, tanta rechifla y tanta afrenta grosera infligida por gentuza que, no ya en lo intelectual, sino en lo puramente humano, se encuentra a un nivel abyecto, muy por debajo del suyo. Pensaba en todo eso mientras el barquito cruzaba la laguna y la pareja se mantenía inmóvil, el uno contra el otro, hombro con hombro. Y antes de volver a lo mío y olvidarlos, me pregunté cuantos fantasmas atormentados, cuántas infelices almas errantes no habrían dado cualquier cosa, incluso la vida, por estar en su lugar. Por estar allí, en Venecia, dándose calor en aquella fría tarde de sus vidas.
—Arturo Pérez-Reverte
Datos del autor:
Arturo Pérez-Reverte Gutiérrez (Cartagena, 25 de noviembre de 1951) es un novelista y periodista español. Desde el año 2003 es miembro de la Real Academia Española, elegido (T) el 23 de enero de 2003, tomó posesión el 12 de junio de 2003. Licenciado en periodismo, durante los tres primeros años de esta carrera cursó a la vez estudios de Ciencias Políticas. Ejerció como reportero de guerra durante 21 años (1973-1994), primero en el Diario Pueblo (donde permaneció 12 años) y luego en Televisión Española. En 1977, durante su estancia en el diario, y junto a su compañero Vicente Talón, fundó la revista Defensa, que vio la luz en los quioscos en abril de 1978, y de la que fue redactor jefe hasta que sus compromisos como corresponsal le obligaron a dejar la editorial. Está casado con Blanca y tiene una hija, Carlota, que participó en el primer libro de la serie del Capitán Alatriste. Arturo Pérez-Reverte es, además, noble: el Rey Xavier I de Redonda le nombró en 1999 Duque de Corso y Real Maestro de Esgrima del Reino de Redonda.
Lunáticas Productions y Ars Atelier anuncian la reapertura del espacio Ars Atelier en el 84, rue Quincampoix, 75003, París (a pocos pasos del Centro Georges Pompidou).
Un espacio consagrado a las artes audiovisuales y a las artes plásticas. Muestras de filmes y video-artes, exposiciones de pinturas.
El 8 de septiembre próximo, a partir de las 18 h 30, y durante 15 días aproximadamente, el espacio Ars Atelier expondrá Pintores Cubanos: obras de los pintores cubanos cuyos videos-arte fueron realizados por el cineasta Ricardo Vega.
El espacio Ars Atelier pertenece a Ricardo Vega, a la escritora Zoé Valdés, y al crítico de arte y curador Gustavo Valdés.
El tema principal del espacio se centrará en el trabajo de artistas cubanos y latinoamericanos esencialmente, así como obras audiovisuales artísticas.
Ars Atelier existió antes en New Jersey, Estados Unidos, y en París.
En aquellos tiempos en que yo tonteaba alrededor de Paco, conocí "el otro mundo cubano". Una realidad hasta entonces oculta a mis ojos.
Era el vuestro, un mundo lleno de luz, con personas especiales, totalmente diferentes a todas aquellas que hasta entonces había tenido a mi alrededor.
Todos mis principios "universitarios" se vinieron abajo. Ya no me servían mis amigos, ya no me gustaba su discurso, ya no lo podía soportar. Había otro mundo que sobrevivía dramáticamente: Agustina, David, Paco, Odalys, Rogelio, Oscar, y algunos otros. Entre ellos estaba Carlos Victoria.
A mis manos llegó el manuscrito de "La travesía secreta". Recuerdo que lo leí como pocas veces he leído algo. Era como si os estuviera buscando, quería "ver" el lugar, las situaciones que habían dado lugar a aquellas personas tan "especiales".
Vía Paco le envié una carta contándole mis emociones de lectora. Años más tarde a través del mismo correo recibí la novela dedicada.
Nunca le volví a escribir, como a casi ninguno de vosotros. Pero quiero que sepas, que todos vosotros dejasteis una huella muy grande en mí, que es como una especie de secreto al cual vuelo de vez en cuando.
desde el penthouse, la crueldad siempre queda más abajo...
Mi nombre es David Lago González y coordino este blog.
Nací en Camagüey y moriré en España
POEta. ESCritor. MAYormente autodidacta.
En Cuba no tuve premiecitos, creo que de hecho sólo participé en un concurso que no recuerdo cuál fue ni con qué libro, por allá por los inicios de los años 70. No pertenecí a la UNEAC (Unión de Escritores y Artistas de Cuba) ni a la Bgda. Hnos. Saínz. Tampoco a la UJC (Unión de Jóvenes Comunistas), al PCC (Partido Comunista de Cuba), a la FMC (Federación de Mujeres Cubanas), sólo al CDR (Comité de Defensa de la Revolución) sin ningún cargo de relevancia. A nadie mataban por ello, pero había que saber que era absolutamente necesario abandonar toda ambición personal de ser reconocido, publicado, ocupar cargos de director o adjunto, representante político y que nunca sería merecedor de ningún reconocimiento. O sea, vivir así significa no existir salvo en el plano personal más íntimo. Eso es lo que habrían obtenido todos los que supuestamente hubieran llevado a cabo esa tardía y estúpida operación de "no , no coopero" que posiblemente un 1% de la población habrá llevado a cabo, más bien por cansancio y no por disciplina.
No pasé el Servicio Militar Obligatorio porque, después de numerosos exámenes médicos y posibilidades terroríficas, terminé declarándome homosexual pasivo (en Cuba la homosexualidad activa no se considera enfermedad y por tanto no puntúa para el caso), lo cual, después de inolvidables y constructivas humillaciones, casi me conduce al EJT (Ejército Juvenil del Trabajo) o CJC (Columna Juvenil del Centenario), que eran o son versiones actualizadas y descafeinadas de los célebres UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción).
Me "enhebresté" cuando El Mariel y quise salir a través de ese puerto durante esa operación fabulado con premeditación y alevosía, pero Los Dioses de la Escoria no nos fueron propicios, de modo que recuperé un larguísimo (pero acertado) camino para recuperar mi ciudadanía española, lo que me condujo a establecerme en La Villa y Corte.
En España, he publicado dos poemarios (“Los Hilos del Tapiz” y “La Resaca del Absurdo”) con Editorial Betania, Madrid (entiéndase claramente: he pagado a Felipe Lázaro para que fueran editados esos libros, con una insignificante distribución, de modo que aún arrastro literalmente como unos 500 ejemplares por todo el MadriZZ, lo que ha provocado en mí un odio salvaje y físico hacia esos libros. Ésa es la manera en que mayormente los escritores cubanos publican: pagando a las distintas editoras -creo que con excepción de Colibrí-, por lo que nunca jamás me uniré al coro servil de llamarles "mecenas", aun cuando me considero amigo de Felipe Lázaro).
He sido EDITor de Ediciones Timbalito (edición no venal), Madrid, años 1999-2002, publicaciones informáticamente artesanales.
Antologías. Colaboraciones en diferentes revistas online y en papel, destacando Liden Lane Magazine, The Big Times, La Peregrina Magazine, Ariadna, Los Lobos de Omaña, Poeta de Cabra y Revista Hispano-Cubana. Forman parte de mi curriculum, ligero, como el equipaje de Machado para andar por la vida y por la muerte.
No pertenezco a ningún exilio porque el exilio es una palabra que denota transitoriedad, y yo abandoné Camagüey después de haber roto con la sociedad cubana derivada del comunismo y a sabiendas de que no volvería ni siquiera en cenizas. Con la Revolución Cubana nunca rompí porque no puede existir ruptura con algo a lo que no se está previamente unido. La deducción es elemental, pienso humildemente.
Mantengo la misma verticalidad que sentía dentro de la isla. Y la macro-política no me interesa tanto porque por suerte nunca estuve a tal altura. En cambio sí me preocupa muy de cerca la micro-política porque es esa miseria humana la que sostiene el Gran Ideario, lo reforma, lo actualiza y lo renueva para seguir perpetuándose como lombrices. No perdono la miseria humana, ni soy tolerante con ella.
No debo nada a la derecha ni a la izquierda. En el plano humano, personal, estoy espiritual y materialmente mucho más agradecido a personas que se consideran dentro de los cánones de la izquierda.
Nunca hice nada por la libertad de Cuba ni pienso hacerlo. No tengo obligación de ser patriota, mártir, guerrero, luchador, dirigente sindical ni militante de ningún partido, ni sacerdote ni beato, ni dama vestida de blanco o de cualquier otro color. Posiblemente eso se deba a mi falta de ideales y a un recelo ya "empercudido" hacia todo lo político e ideológico. Yo escribo versos y, a veces, pienso. Quien sea zapatero, que arme los zapatos. Quien sea charcutero, que venda chorizos y embutidos. Quien escribe versos no tiene necesariamente que coger un fusil. Quien cumple prisión como patriota puede ser encomiable por sus hechos, pero no obligatoriamente tiene que ser poeta porque en su sufrimiento junte algunas palabras pensando en el movimiento o en la añoranza de un amor. La poesía es otra cosa.
Y eso es lo que hay: quien quiera tratarme, bien, y quien no, también.
EL PENTHOUSE DE HERIBERTO es un blog dedicado, mayormente, a mis amigos y la producción literaria o plástica de estos. También incluye consideraciones personales (Moleskine), relatos del blogger, traducciones, conversaciones y temas a compartir en la terraza de Heriberto.——HERIBERTO no soy yo, sino una persona que vive todavía en ese mismo penthouse. CUAndo intentó irse por El Mariel tuvo la mala suerte de coincidir en la Oficina de la Escoria con el Teniente Lara, siniestro personaje del Departamento de Lacra Social, que improvisó un bonito “bocadillo” sobre el deprimente escenario diciéndole: “Pero, Heriberto, tú aquí... No me digas que quieres marcharte de Cuba. Con todo lo que la Revolución ha hecho por ti. ¿Alguien te ha molestado? Si es así, debe haber sido un error. No, Heriberto, no es posible que tú nos hagas esto a nosotros. No, no, seguramente vienes a despedir a un mariconcito amigo tuyo...” HERIberto se marchó a su casa, a su ático, con el rabo y el deseo entre las piernas; no éramos especialmente amigos íntimos (en la acepción cubana del término, no la española), pero, poniendo ese nombre a este blog, quiero resarcirle por todo el miedo que debe haber pasado en su vida.