Los insultos son inducción al suicidio.
© 2011 David Lago González
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“Un marginal, demasiado preocupado por la verdad en la acción, demasiado preocupado por la acción en el pensamiento […] Ahora, y desde hace mucho tiempo, soy un marginal tanto aquí como allí […] Una persona sin partido cuyas opiniones ofenden primero a unos y después a otros…” ***Raymond Aron (autorretrato)***
El moderador del blog apreciaría enormemente que se prescindiera del uso del anonimato o de seudónimos imposibles como Marilyn Monroe, Barack Obama o Julia Roberts. Recuerde, además, que aquí se respeta el buen gusto y no se va a permitir que la buena armonía de este blog se vea alterada por la vulgaridad. Muchas gracias.
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Igualmente serán rechazados los comentarios que no tengan nada que ver con el tema de la entrada, los spams sobre medicamentos para la erección o aquellos otros escritos en idiomas tales como el chino, el yiddish o el urdo.
Completamente de acuerdo.
ResponderEliminarNo cuando los insultantes lo hacen por encargo, o porque se saben inferiores a lo que insultan, o porque proyectan lo que son a otros. La proyección es un fenómeno sicológico reconocido. Al bagazo, poco caso.
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